El cerebro es la herramienta más avanzada que poseemos. Con un peso promedio de 1400 gr. alberga unas 86.000 millones de neuronas con el que computamos la información con la cual percibimos la realidad.

Como pieza fundamental del Sistema Nervioso Central se encarga del pensamiento, la memoria, las emociones, el habla y el lenguaje lo que nos permite el aprendizaje, la conciencia y procesar la información captada por los sentidos.

Haciéndolo fácil y simple, el cerebro como todo organismo, se desarrolla y está en constante evolución. Imagina que cada neurona es una semilla de una planta, que genera raíces que se conectan con otras raíces y así se genera el “campo neuronal”.

La maceta

Piensa que el desarrollo neuronal es como plantar una semilla, y el cerebro es la maceta donde asentamos nuestros pensamientos. ¿Tienes esa representación? Empecemos.

Estableciendo los principios

  • Principio de cambio. El cerebro está en constante evolución.

Todo organismo necesita estar equilibrado y “organizado”, sin embargo, desde el “big bang” todo el Universo incluyendo nuestro organismo está en constante movimiento, cambio y evolución.

La maceta, nuestro cerebro, necesita ser regada, necesita de estímulos, necesita de estímulos y está en constante evolución, adaptándose a los cambios externos. Quizá necesite más hojas, más tallos o más raíces.

  • Principio evolutivo. Todo organismo tiene un ciclo de vida y en principio quiere sobrevivir.

Nuestras neuronas también quieren sobrevivir, los pensamientos y creencias tienen un sustrato biológico y aunque “nuestro ser” vaya hacia pozos sin fondo seguimos repitiendo lo mismos patrones de conducta porque esa planta está viva y no quiere morir. Algún día plantamos o plantaron limones, agrios, y fuertes, se asentaron de tal manera que ahora acabar con esa maceta o “matar a nuestro ser” es algo muy costoso, pero no imposible, siempre estamos a tiempo de plantar naranjas dulces.

Las neuronas por separado son las semillas, pero cuando se genera un bosque son capaces de mantener la tierra a salvo. No es lo mismo un bit de información, que 24 bits, que 86millones, se genera un lenguaje y procesamiento de información que va más allá de los simples “bits”. Se genera La Mente. Una pata de madera no es nada pero cuatro y un tablero son capaces de sostener muchas cosas.

  • Principio de retroalimentación. Las creencias generan las conductas y las conductas modifican el “campo neuronal” e incluso la genética.

Introduzco aquí “La conservación de la homeostasis”: Los sistemas biológicos, como tu cuerpo, constantemente son llevados lejos de sus puntos de equilibrio y este tiende a equilibrarse en su punto inicial, de temperatura, hormonas. Si vamos más allá, de pensamientos… y es que si plantaste limones, volverás a los limones, ese es tu punto de equilibrio y si plantaste naranjas, volverás a las naranjas dulces (Mmmm que rico!). Lo bueno es que volviendo a la retroalimentación, el organismo se adapta, y si cambias “las semillas”, es decir, los pensamientos, estos se convertirán en conductas, evolucionarán, crecerán, echarán raíces si lo repites una y otra vez (los riegas) y modificarán la genética, cambiarás los limones por naranjas.

Claro que esto es un proceso, si llevas 20, 30, 40 años plantando limones ¿Qué te hace pensar que en un día tu cerebro, tu conducta y tus patrones de comportamiento van a cambiar?

Si tienes un campo de limones, obtendrás limones, no hay más. De ahí la teoría de los 21 días para cambiar de hábitos, por que se comprobó en un cultivo neuronal que una neurona tarda aproximadamente 21 días en desarrollarse, desplegar sus axones (troncos) y hacer sus conexiones desplegando sus dendritas (raíces) que son reforzadas por estímulos externos (hojas).

El consejo

Riega tu maceta, cuidala, déjala que crezca, es un proceso…. pero sobre todo asegurate de lo que plantas.


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